Aunque las lluvias han dado un respiro, el Altiplano arrastra ya cuatro años de sequía en un contexto de clima mediterráneo semiárido. Ante esta situación, la Asociación del Sureste contra la Manipulación del Clima ha reunido a expertos para analizar cómo el cambio climático está impactando en el territorio, especialmente en los suelos agrícolas. Según explica su presidente, Urbano Pérez, el objetivo es poner el foco en un problema creciente que afecta directamente a la sostenibilidad del campo. En este contexto, Pérez también aludió al uso de los denominados cañones antigranizo, recordando que la normativa vigente exige autorización expresa de la Confederación Hidrográfica del Segura para su utilización. En este sentido, aseguró que, según ha reiterado este organismo, no consta la concesión de permisos para emplear este tipo de sistemas.

Los especialistas advierten de un deterioro progresivo del suelo, un recurso clave para la producción agrícola. Alertan, además, de un futuro marcado por la escasez de agua y por fenómenos meteorológicos cada vez más extremos. El cambio climático, respaldado por la evidencia científica, apunta hacia periodos de sequía más prolongados y temperaturas más elevadas en la Región, argumenta el meteorólogo José Pablo Navarro.

Junto al análisis científico, también se ha abierto el debate sobre la posible intervención humana en la atmósfera, una cuestión que genera controversia. Pedro Costa Morata, Premio Nacional de Medio Ambiente en 1998, sostiene que el uso de avionetas antigranizo es una realidad y advierte de que la manipulación del clima es un asunto “muy serio”, tanto para la naturaleza como para la sociedad.

En el plano jurídico, también se ha puesto el foco en la regulación de estos sistemas. El abogado Juan Manuel Herrero de Egaña señala que los tribunales están empezando a emitir resoluciones que advierten de la necesidad de contar con autorización para su uso.

Por su parte, la catedrática de Edafología y Química Agrícola Fuensanta García insiste en la importancia del suelo como elemento esencial en la lucha contra el cambio climático. “El suelo fija carbono, regula el ciclo hídrico y sostiene la vida”, recuerda.

Los expertos coinciden en la necesidad de reforzar la concienciación, impulsar la investigación y aplicar mejores prácticas agrícolas para hacer frente a un escenario climático cada vez más exigente. Mantener la biodiversidad del suelo será clave para evitar su degradación y frenar la desertificación.

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