El fotógrafo yeclano Juan Miguel Ortuño Martínez ha logrado el mayor reconocimiento de su trayectoria internacional al convertirse en Fotógrafo de Vino del Año 2026 en los prestigiosos World Food Photography Awards, cuyos galardones se entregaron recientemente en Londres.

Ortuño obtuvo un histórico doble reconocimiento al alzarse, por un lado, con el primer premio en la categoría «People» (Gente del Vino) y, además, ser distinguido con el máximo galardón de la sección dedicada al mundo vitivinícola, el Louis Jadot Wine Photographer of the Year 2026, considerado uno de los premios más importantes de la fotografía especializada en vino a nivel mundial.

Los World Food Photography Awards están considerados como el certamen de referencia internacional en fotografía gastronómica y alimentaria. En su edición de 2026 reunieron cerca de 9.000 imágenes procedentes de más de medio centenar de países, consolidándose como el escaparate más prestigioso para fotógrafos especializados en este ámbito.

La imagen ganadora, titulada In the Depths of the Deposit (En las profundidades del depósito), rompe con la visión más convencional y estética asociada al vino. Lejos de los viñedos, las barricas o las copas, la fotografía pone el foco en el trabajo silencioso y poco visible que hace posible la elaboración de cada cosecha.

La instantánea fue tomada en Bodegas La Purísima y muestra a Pedro, un trabajador que desciende al interior de un depósito subterráneo de hormigón para realizar las labores de limpieza tras el proceso de vinificación. Iluminado únicamente por la luz azul de su frontal, el operario aparece rodeado por las paredes teñidas por los restos del vino, en una escena de gran fuerza visual y narrativa.

Según explicó el propio autor al presentar la obra, la imagen documenta el momento en el que el trabajador limpia las paredes y el suelo del depósito con agua a presión, mientras un compañero le hace llegar mediante una cuerda un pequeño cubo con una esponja para retirar los últimos restos acumulados en las esquinas.

El reconocimiento supone la culminación de una larga trayectoria dentro de este certamen para el fotógrafo yeclano, que en años anteriores ya había conseguido situarse entre los finalistas y obtener segundos y terceros premios, aunque nunca había alcanzado el máximo galardón.

La victoria de Juan Miguel Ortuño no solo supone un hito personal, sino también una importante proyección internacional para Yecla y para el sector vitivinícola local, ya que la imagen premiada ha llevado hasta uno de los escenarios más relevantes de la fotografía mundial una escena cotidiana de trabajo desarrollada en una bodega del municipio.

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