Las obras de rehabilitación han regresado a la Iglesia del Niño Jesús. Esta semana ha comenzado la segunda fase de intervención en el templo, centrada en el interior del edificio y con el objetivo principal de solucionar los problemas de humedad que arrastra desde hace años.
Según ha explicado el párroco, Asensio Morales, esta actuación da continuidad a la primera fase ejecutada entre finales de 2018 y 2020, en la que se llevó a cabo una rehabilitación integral de cubiertas y fachadas. En esta nueva etapa, los trabajos se centran en subsanar las deficiencias estructurales derivadas de la acumulación de humedad, agravadas por la propia configuración del edificio, parcialmente enterrado por el desnivel de la calle.
Entre las primeras actuaciones ya visibles se encuentra la retirada de los zócalos de mármol, un material que impedía la correcta transpiración de los muros. Esta situación había provocado la aparición de humedades en las paredes e incluso algunas grietas. Para corregirlo, se procederá también a realizar perforaciones en el suelo que faciliten la ventilación y permitan evacuar la humedad acumulada.
Además, el proyecto contempla la renovación completa de la instalación eléctrica, actualmente obsoleta y fuera de la normativa vigente en espacios de pública concurrencia. A ello se suma la incorporación de un nuevo sistema de iluminación, no solo más eficiente, sino también de carácter artístico, que permitirá realzar elementos arquitectónicos del templo como las bóvedas, hasta ahora sin iluminación específica.
Está previsto que las obras concluyan a finales de año. La actividad parroquial se ha trasladado a la capilla de la Virgen de las Angustias, donde ya se están celebrando misas y otros actos litúrgicos. Este espacio acogerá de forma excepcional culto diario, algo que no ocurría desde hace décadas, tras la aprobación de la comisión mixta formada por el Obispado y el Ayuntamiento.
El traslado se realizó la pasada semana gracias a la colaboración de numerosos voluntarios, que participaron en el vaciado del templo para facilitar la entrada de los operarios. En la nueva ubicación se mantienen los mismos horarios de misas, así como la celebración de bautizos, bodas, funerales y primeras comuniones, estas últimas en grupos más reducidos.
Desde la parroquia se hace un llamamiento a la colaboración ciudadana para hacer frente al coste de esta intervención que supera los seiscientos mil euros. Morales ha señalado que la participación es voluntaria y abierta tanto a fieles como a cualquier vecino que desee contribuir a la conservación del patrimonio local, destacando iniciativas como la caseta de la feria, que cada año reúne a un amplio público.
