El presidente del Consejo General de Graduados e Ingenieros Industriales de España, José Antonio Galdón Ruiz, aseguró que “el arma más poderosa para acabar con el hambre es el corazón”, durante la lectura del manifiesto de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas. Un acto que reunió a voluntarios y vecinos y que sirvió para reflexionar sobre la relación entre pobreza, desigualdad y conflicto.

Galdón centró su intervención en la necesidad de no caer en la desesperanza ante una realidad que, décadas después, continúa repitiéndose. “Vemos cómo una guerra se repite tras otra, cómo el hambre lleva a la guerra y la guerra lleva al hambre, y parece que esto nunca va a acabar. Pero no podemos caer en el desaliento”, afirmó.

Del Sudán de 1993 a la actualidad

El ingeniero recordó la impactante imagen de 1993 en Sudán que dio la vuelta al mundo, en la que una niña famélica trataba de llegar a un campo de refugiados mientras un buitre la acechaba. “Aquella fotografía nos conmocionó hace más de 30 años y, desgraciadamente, hoy podría volver a repetirse en el mismo lugar”, señaló, en referencia a los conflictos actuales. Para Galdón, esta repetición histórica no puede conducir a la resignación, sino a reforzar el compromiso colectivo.

Tres ejes para no rendirse ante el hambre

El presidente del Consejo General de Graduados e Ingenieros Industriales estructuró su mensaje en tres ejes fundamentales. Primero, confiar en el papel del conocimiento y la ingeniería como herramientas para resolver problemas reales y reducir desigualdades, siempre desde la responsabilidad social. “La ingeniería consiste en solucionar problemas del mundo. Necesitamos profesionales no solo técnicamente buenos, sino también comprometidos socialmente”, defendió. Segundo, el valor de las pequeñas acciones. “Las cosas pequeñas logran cosas grandes. Cada uno, desde su entorno, puede contribuir a un objetivo global”.  Y tercero, la voluntad como motor de cambio.  “La voluntad de cambiar las cosas es la energía más poderosa que tenemos. Nace del amor al prójimo y del sentido de justicia social”.

Un compromiso que empieza en lo local

En el acto, la responsable de Manos Unidas Yecla, Manoli Díaz, explicó los proyectos que se apoyan desde la localidad, entre ellos una iniciativa destinada a un centenar de mujeres en Haití para impulsar su autonomía económica mediante formación y microempresas.  Díaz recordó que la lucha contra el hambre comienza con la sensibilización y el compromiso cotidiano de cada persona.

El encuentro concluyó con un mensaje compartido: combatir el hambre no requiere armas sofisticadas, sino conciencia, responsabilidad y voluntad colectiva para construir un mundo más justo.

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