Yecla se ha adelantado este año a la conmemoración del Día Internacional del Cáncer Infantil, que se celebra cada 15 de febrero, con un gesto sencillo pero cargado de significado: decenas de niños y niñas de La Inmaculada y La Pedrera, se han colocado un pañuelo en la cabeza para mostrar su apoyo a quienes están enfrentando la enfermedad.
La iniciativa forma parte del #PañuelosChallenge, impulsado por la Fundación Aladina, y al que se ha sumado la corporación municipal. Un gesto simbólico que busca normalizar una de las imágenes más duras del tratamiento oncológico infantil: la pérdida del cabello.
Fran Maza, embajador de la Fundación Aladina en la Región de Murcia, explicó que ese momento “es especialmente complicado” para los menores. El pañuelo, aseguró, sirve para visibilizar, acompañar y romper tabúes. “El tabú del cáncer siempre ha existido, pero ahora decimos: aquí estamos”, señaló. Para muchos niños y, especialmente, para muchas niñas, el pelo forma parte de su identidad. Ver a compañeros, representantes públicos y vecinos colocarse el pañuelo es una forma directa de decirles que no están solos.
Mucho más que un símbolo
Más allá del gesto, la Fundación Aladina trabaja en proyectos de mayor envergadura. Maza recordó que está a punto de comenzar la construcción del gimnasio en la planta de oncología infantil del Hospital Virgen de la Arrixaca, en Murcia. “El objetivo es que haya actividad física y mental en esa planta, que las familias puedan olvidarse por momentos de lo que está pasando y sean capaces de superar ese trago tan duro”, explicó. Según detalló, el ejercicio y el movimiento están comprobados como factores que ayudan a que los tratamientos oncológicos se toleren mejor y favorezcan la recuperación.
Crear “un microclima” dentro del hospital
Quienes han pasado por la experiencia del cáncer infantil saben que la estancia hospitalaria no es cuestión de días, sino de meses e incluso años. “Hay familias que prácticamente viven allí”, recordó el embajador de Aladina. Por eso, considera fundamental generar “un microclima” en la planta que permita mantener la energía, la alegría y la actividad.
Cuando los niños están activos y las familias se sienten acompañadas, todo cambia. “Si están felices y con energía alta, los médicos trabajan mejor; a partir de ahí, todo será mejor”, explicó. Para Maza, apoyar la investigación sigue siendo clave, pero también lo es humanizar los espacios hospitalarios mientras la enfermedad siga afectando a tantas familias.
Llamada a la investigación
La alcaldesa de Yecla, Remedios Lajara, destacó que, aunque el gesto pueda parecer pequeño, es importante para dar visibilidad y crear concienciación. Subrayó la necesidad de seguir apoyando y reclamando investigación para el tratamiento del cáncer infantil.
Lajara agradeció la participación de los colegios La Pedrera y La Inmaculada, que este año se han sumado a esta jornada. “Nadie está exento de que nos pueda tocar esta enfermedad”, recordó. El pañuelo ha sido un símbolo. para señalar que detrás de cada tratamiento hay un niño, una familia y una comunidad dispuesta a acompaña
