Este martes 11 de febrero, los veterinarios clínicos de toda España han llevado a cabo un paro simbólico de una hora en señal de protesta contra el Real Decreto 666/2023, que, según el sector, agrava las dificultades que vienen enfrentando desde hace años.
En Yecla, los centros veterinarios La Jungla, Camino Real y Safracan se han unido para visibilizar su descontento, junto con el apoyo de Purina y Tukan, que, aunque no han podido estar presentes, respaldan la iniciativa. El principal motivo de la protesta es el impacto negativo que la normativa tiene sobre la práctica veterinaria, limitando la prescripción y dispensación de antibióticos y otros medicamentos.
Según los profesionales, el nuevo sistema PRESVET impone una carga burocrática excesiva, dificultando la atención eficaz de los pacientes y anulando el criterio clínico de los veterinarios. Además, las sanciones por incumplimiento pueden alcanzar hasta 1.200.000 euros.
También alertan sobre el riesgo de automedicación, ya que la normativa obliga a prescribir presentaciones comerciales completas, lo que genera excedentes de antibióticos que podrían ser utilizados sin supervisión profesional. Del mismo modo ponen el foco en los trámites necesarios y el exceso de burocratización.
Otro de los puntos clave de la protesta es la reivindicación de una reducción del IVA de los servicios veterinarios, actualmente en el 21%, una cifra que consideran injusta para un servicio sanitario esencial. Recuerdan que su labor no solo se centra en la salud de los animales, sino también en la prevención de zoonosis que pueden afectar a los humanos, formando parte del concepto One Health (Una sola salud humana, animal y ambiental). Desde el colectivo también alertan de la dificultad de tratar a animales sin microchip.
